martes, marzo 07, 2006

MEMORIAS PERTURBADAS*

Capitulo 1.
Salgo de mis clases de ingles, camino por Zaragoza hasta llegar a la plaza gaydalgo y veo como dos chicos, sin importar el que dirán, muestran su afecto tomados de la mano. Me dirijo hacia samborns, leo cuarto oscuro. Salgo por la puerta que da hacia Morelos y todo en mi se ha vuelto biónico. El estupor me atrapa, me envuelve de inagotable angustia, la calle me parece larga, mis pasos son pequeños y pesados, cruzo a la acera de enfrente, la masa se agita, se avienta, aprieta, golpea y duele.
Ahora me detengo, fantaseo con su figura reflejada en un rayo de sol. Nacos, fresas, chaparros, anarquistas, colombianos, darks, güeritos del otro lado del charco, un tipo con una enfermedad que le hace tener una voz infantil me quiere dar un papel, obviamente quiere dinero, yo trato de hacerme a un lado, pero se pone enfrente de mi y de nuevo trata de darme el papel, lo tomo pero ni siquiera me interesa, lo escucho pero no lo escucho, solo le contesto con un típico “no traigo” y me alejo sin saber que por un par de pesos mas que le pude haber dado hubiera podido comprar las pastillas que necesitaba para esa noche, murió a las 4:37 de la madrugada. Trillones de tiendas de ropa de moda, zapatos, dulces y comida enferman y contaminan mi ser. Camine demasiado rápido, pienso en la tienda de discos, pero ya estoy demasiado lejos. Llego a Juárez, saco mi discman –just like heaven- la canción que oía diariamente, como el reflejo de mi pasado sin ti, se vuelca en mi dolor. El pasado volvió para restregar mi amarga soledad. Estoy esperando mi camión que ya ha tardado lo suficiente como para poder haber ido y regresado de la tienda de discos. Un diambulante pasa frente a mí mirando el suelo, busca colillas de cigarro no terminadas del todo y se aleja. Llega mi camión. Me impresiona y no, la manera en que el chofer maneja su conciencia para omitir a las p-e-r-s-o-n-a-s que le “entregan” su vida para regresar bien a casa. Juega a carreritas con otro ruta 1; quiero ganar.