Mi sello rinde culto
Y se posa tras los rincones
Es la clara ausencia
De un corazón marchito
Mi hiel es soberbia
Como la muerte de un árbol
Las flores marchitas
En el jardín del olvido
Toco tu cuerpo
Y mi corazón herido
Yace entre las llamas
De un cenicero llanto
La cruel lebruna
De una madrugada saldada
Por estas espinas
De otro cuerpo más,
Herido
El cuerpo pide su despido
No a esta madrugada
aunque a este duelo herido
se le marchiten las llamas
quiere vendarse en otra alma
(escrito ya hace duelo pasado)
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