domingo, abril 12, 2009

sin nombre*


Es paradójico pretender
Cuando se sabe que no hay más
Súbito amor y desconsuelo
Que envuelve el dulce anhelo
De volver a tocar esos hermosos ojos
Con desvelo y poca fe

Que sean ellos quienes se nublen
Ante la presencia de lo deseado
Por nuestra nítida y muy solemne soledad

La sentencia del dulce rubor de tus mejillas
Que me hacen dudar
De lo que un día fue y no será
En esta vida lo que unes
Con tus labios rezos y tu sabor a ceda

Paranoias que no dejan pensar, sin embargo dejan volar
Memorias para olvidar
Un espacio para mis pulsiones
Soy tan narcisista que quisiera comerte

Ahora descansas en las llamas de mi cruel desgracia
Y alcanza como un raudo afligido
Tu precensia, la sed de mis ganas.
Y te vi a lo lejos, no ibas sola
Te acompañaba
Cual ser desgracia

1 comentario:

Francisco dijo...

sin duda el espiritu de una
psicoanalista. Me gusto suena bien.

Y esa sensacion abstracta es lo que me encanta
de los poemas.

nos vemos y cuidate.
bye